lunes, 13 de julio de 2009

Sabbat



Y entre mas recitabas, más mortíferas se hacían tus palabras para mi deseo.
Un deseo mudo que me ahogaba y que entre cada mirada se aumentaba.

El movimiento de tus labios en la noche amparada en tu voz de melodía, de miel, de fantasía, era cada vez mas enfocado, el tiempo se tomo un descanso para dejarme admirarte en cada vocablo.

5 o quizá 7 minutos de adrenalina corrían por todo mi cuerpo, mi alma, mi ser.
Y así como Ronsard para la sociedad, tu tenebroso veneno semejante a cicuta eres tu, en mi sangre, tu que en medio de tan sublimes palabras invocabas a mi deseo salir de su leteo y me incitabas a ser nuits de tu paladar, en el sabbat de aquella noche.

Pero así como mi deseo se desbordaba, los helmintos de mi co-razón, con gran megera atacaban al deseo con fin de destruirlo; mas sin embargo, no lo lograron, este aun corre por mis venas en forma de licor.

Lastimosamente a menos que seas un Obi que me lleve al Leucato, no dejaras de ser Endimión al que yo Febea sumerjo cada noche en un sueño profundo a fin de dejar salir en pequeñas pero relajantes dosis, esta cicuta que inyectaste en este necio cuerpo.

1 comentario:

  1. Hola, me gusto mucho tu escrito, bueno tu blog en general, me pasare de nuevo.



    Un saludo.

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